Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

viernes, 20 de abril de 2007

Tina Marie 7

Tina Marie

martes, agosto 22, 2006

Seguimos con lo kinky

Hay algo que quiero destacar el pene de Mark se ponía tan duro, que en ocasiones se la llegué a morder a propósito y él me pedía que se la mordiera más fuerte y no le dolía, eso no es algo privativo de la edad, los hombres que menciono rondaban o pasaban los treinta años.

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La relación con Mark siguió por buen camino, salíamos a pasear y nos veíamos en su casa, vernos y tener intimidad con frecuencia hizo que cada vez hubiera más confianza y que cada día le hiciera el oral de mejor manera.

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El hombre va superando obstáculos mentales que existen gracias a las normas de respeto, paulatinamente te va haciendo más y mejor las cosas. Tú vas siendo más receptiva, cada vez te dejas más fácilmente hacer y esperas más la siguiente sesión.

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Así las cosas, todo iba conforme a lo que yo podía esperar, hasta que una vez asistimos a una reunión de parejas…

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Éramos cuatro parejas, entre las que se encontraban Marthis acompañada de su “date” porque no creo que fuera novio formal, un latino caribeño del que no recuerdo su nombre ni su cara, sólo recuerdo que tenía el cabello rizado y la piel achocolatada, solo lo llamaré PR, porque supongo era de Puerto Rico, aunque podría ser de otra isla del caribe.

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Las otras dos parejas eran anglosajonas, nos sentamos en la sala a conversar de cualquier cosa de adolescentes con todas las incongruencias y desenfoques que corresponden. Como era de esperarse el tema de conversación se desvió hacia el sexo, y dentro del sexo algo muy común y gustado por los hombres, el oral.

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Mark dijo algo que para mí y mi cultura me dejó en shock, dijo que yo era “The best cocksucker, ever” (la mejor mamadora que hay). Me quedé pasmada con la boca abierta sin saber que decir, no sabía que pensar, menos que decir ante una revelación tan íntima frente a nuestros amigos.

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Todo esto fue literalmente en segundos porque al terminar Mark de pronunciar esas palabras automáticamente los demás hombres empezaron a defender a sus mujeres argumentando que eran la mejor para hacer el oral.

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Miré a Marthis, estaba sonriente, feliz de que PR alabara su técnica de hacer el oral, volteé a ver a las gringas con el orgullo en la cara de que sus hombres las defendieran clamando lo buenas mamadoras que eran. Se veía en sus rostros la satisfacción de que sus hombres comentaran todo el placer que ellas les habían provocado con sus bocas.

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Es inaudito, tengo la impresión de que en reuniones de puros hombres compartan intimidades de lo que hacen a las novias o como le hacen ellas el oral pero nunca delante de ellas.

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Allá es más sano, para empezar no lo dicen a tus espaldas, además si eres la novia de alguien se entiende que no sólo que le haces oral, sino que te lo hace él a ti y tienen relaciones. Y si es un secreto a voces porqué no hablarlo claramente y delante de ella, en especial si tu novio te está alabando.

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Traté de disimular lo más que pude con una ligera sonrisa forzada, en cuanto pude me levanté y fui a la cocina por coca cola. Por cierto en Estados Unidos la gente se segrega mucho. Además de lo típico por el color de piel y/o nacionalidad la gente se segrega por hábitos y costumbres.

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Los hay straights, kinkies, junkies etc. Lo digo por aquello de que fui por coca, obviamente evitábamos a los junkies, afortunadamente Mark y su familia no ponían atención a conceptos como “gooks”,” rednecks”, “niggers”, “greasers” y pendejadas de esas, el racismo me parece una estupidez y nunca hubiera aceptado andar con él si así lo fuera.

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Fuimos Mark y yo a la cocina, supuse que me iba a dar alguna explicación, no fue así, me dijo dos, tres cosas en tono amable como si no hubiera pasado nada, no le reclamé, solo pensé, estás en tu país, es tu cultura y desde su perspectiva me halagó, y no me insultó.

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Se acercó a besarme, traté de evitarlo por temor a ser vistos, con su boca en la mía y mis ojos viendo a todos lados, me relajé y me dejé llevar por sus besos.

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Me dijo que me quería dar un pellizco en mi “Pussy” (sobra la traducción), como seguía atolondrada por lo que había pasado no acerté a decirle nada, sólo volteé hacia la ventana en la cocina, desde ahí no se veía la sala pero si se acercaba alguien, apenas le iba a decir que no venía nadie cuando sentí la palma de su mano en mis nalgas, “ok” dije, aceptable, no hay nadie alrededor y fue por encima de la ropa.

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Voltee a verlo de frente y otra vez pero ahora en pleno pubis, ni hablar me ganó su velocidad de manos y su velocidad mental, aceptable de nuevo.

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Seguimos besándonos e intentó meter su mano bajo mi calzón, me negué anteponiendo mis manos y diciendo no. No era que no me gustara sino que no estábamos solos. Por mi experiencia con Marthis en carne propia y con los chicos sabía que el olor en los dedos en especial si estuvieron en el ano no se quita del todo con agua y jabón, lo único que hace que desaparezca el olor es el tiempo, sólo el calor y la grasa de los dedos, el aire y después de algunos minutos, desaparecen el olor, no quería regresar a la sala con los dedos de Mark apestosos a mí.

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A pesar de todo cedí, no pude con la tentación de esa carita hermosa y sus ojos azules y tristes ante mi negativa, me siguió besando y metió sus manos bajo el calzón una adelante y otra atrás.

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Como siempre me llegó la lucidez, lo detuve y me encargué de lavarle las manos con detergente para trastes, las sequé y se me ocurrió la idea de chuparle los dedos para mezclar más olores disfrazados.

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Nos dirigimos a la sala coca en mano, cuando veo otra escena que me dejó boquiabierta. Marthis y PR sentados besándose como si fuera su luna de miel, en otro sofá la otra pareja de gringos en condiciones similares, la chica con la mano en la entrepierna de su novio y la otra pareja de gringos se besaban y cachondeaban como si nadie los viera, me quedé atónita, volteé a ver a Mark, él se concretó a sonreírme. Al vernos todos dejaron de hacer lo que hacían, sonreían y actuaban como si no hubiera pasado nada.

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Mark y yo al ver la escena nos habíamos detenido a un par de metros para observar mejor. Mark pasó su mano por mi pecho y me pellizcó un pezón, todos rieron, Marthis soltó una carcajada y los demás rieron discretamente. Me encontraba en el umbral de un momento bastante “kinky” en mi vida.

miércoles, agosto 23, 2006

Concurso de mamadas, no mamen…

Tomamos asiento y en poco tiempo nos empezamos a besar, supuse que después de lo que había visto, besarnos en esa sala no sería la gran cosa. Mark metió la mano debajo de mi brassiere e intenté quitársela, forcejeamos “amablemente” unos instantes y no pude sacarla de mi seno.

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Apenada, excitada y preocupada por las supuestas miradas de nuestros amigos dejé de besar a Mark y volteé a ver a los demás. Era una pequeña Sodoma Y Gomorra, para mi mente quinceañera y latina, hoy en día he visto y hecho mucho más pero en ese momento me llamó la atención.

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Todas las parejas besándose y los hombres con sus manos dentro de la blusa de la mujer o en sus nalgas. Ellas con una mano en la entrepierna de ellos, encima del pantalón.

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Aún así, después de ver esa escena libidinosa y a pesar de que ya me estaba excitando no me sentía a gusto. Pensé que para eso hubiera sido mejor quedarnos en casa de Mark, en su recámara le podía dar todo más cómodamente y en privado, como a mí me gusta.

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No dije ni una palabra, en un instante separé mis labios de los de Mark y con los ojos le hice una seña como diciendo “mira a tu alrededor”. Me respondió con una sonrisa silenciosa, sacudió la cabeza de manera casi imperceptible y me devolvió la mirada como diciéndome que no había problema.

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Con el tiempo comprendí que esos agasajos grupales eran parte de su convivencia social, todos podían hacerlo y seguramente lo hacían en privado y lo hacían en grupo como parte de “un ritual” de adolescentes, era parte de la reunión, como el conversar o comer y beber gaseosas.

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Seguimos con nuestros besos y la mano de Mark acariciando mis senos pellizcándome los pezones hasta que se hizo una pausa para respirar todos. Veía la cara de todos en paz, sin pena, sin el pecado reflejado en el rostro, con la conciencia tranquila, sonrisas de satisfacción a las cuales llamaría ingenuas. Eran gringos, no había pecado, no había maldad.

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Volvieron a traer el tema del sexo oral, todos los varones aseguraban que su chica era la mejor, todas las chicas orgullosas de que su hombre las defendiera y las halagara en público. Yo continuaba con pena, la había superado un poco o un mucho, pero aún así era un shock para mis costumbres, acostumbrada a hacerlo todo en privado, furtivamente como una ladrona, sin que nadie me viera y considerarlo, hasta ese momento de mi vida, como “cochinada”, rica pero “cochinada”.

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A uno de los otros gringos se le ocurrió la idea más “kinky” hasta el momento, un concurso, un “contest” para ver quien era “The best cocksucker around” (la mejor mamadora de aquí).

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Los hombres respondieron con el típico “Yeah!”, las mujeres levantaron sus brazos demostrando su seguridad en sí mismas y de ganar el concurso, sin siquiera saber las reglas. Se trataría de que cada chica le haría el oral a su hombre y la que lo hiciera venir primero sería declarada ganadora.

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Mark vio en mí cara de perrito asustado y me dijo que me tranquilizara, me rodeó la espalda y me dijo que yo era la mejor, que si me relajaba y lo hacía concentrada ganaríamos sin duda.

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Seguí negándome, antes de que me diera cuenta el concurso había comenzado y cada chica tenía el miembro de su pareja en la boca. Yo me decía a mí misma; “Me vale madre que digan lo que me digan, o que piensen que me rajé, yo ni madre, a la verga”. No lo exterioricé pero seguramente mi cara lo transmitía.

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Mark, con paciencia y parsimonia que tienen los gringos, sólo sonreía, de repente se bajo el cierre del pantalón y se la saco, me alarmé, se encendió mi sangre latina “esa verga es mía, nadie más tiene porqué verla”, lo pensé pero tampoco lo exterioricé.

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Me encendió y me encolerizó más eso que lo que me haya sorprendido la agarradera de culos y chupadera de penes frente a mí, mi celo de mujer latina había hecho acto de presencia. “cómo chingados voy a dejar que se la vean”

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Pero el verla ahí dormidita sobresaliendo de la trusa como gusanito que sale de debajo de la tierra me hizo empezar a salivar, la empecé a desear…mucho.

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Mark me decía cosas, no lo escuchaba por el sentimiento de ira que se transformó en deseo. Dormidita, dormidita y así pulsaba, la distancia que me separaba de ella era la de la boca de una mujer sentada al pene de un hombre a su lado… o sea nada.

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La tentación me embargaba, volteé a ver a las demás parejas y todas estaban en el felatorismo, las mujeres chupando y sorbiendo, los hombres viendo al techo con los ojos cerrados, exclamando palabras en inglés que me eran incomprensibles.

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Decidí probarme a mí misma, me agacharía únicamente a darle un besito en la punta. Mark seguía alentándome a hacerlo, pero no le ponía atención. Eran demasiados estímulos para mí al mismo tiempo. Me fui agachando lentamente, en el camino descendente volví a voltear a ver a los demás, seguían inmersos en lo suyo, nadie me miraba ni se interesaban en lo que hacíamos Mark y yo.

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En esa trayectoria descendente tenía el firme propósito de besarle la punta y ya, e incorporar para quedar sentada. Volví a salivar y a tragar, lo hice dos veces en mi lento trayecto hacia su miembro. Le di el beso pero no en la cabeza sino en el tallo abajo del “cuello”, sentí esa textura, esa carne palpitante, le di una lamidita y una fuerza superior me “obligó” a metérmela en la boca.

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Bajé y subí mi cabeza como siempre se debe de hacer y al tener la punta adentro de mi boca volví mi vista hacia los demás, seguían en lo suyo sin voltear a verme.

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Decidí olvidarme de ellos y empezar a disfrutar mi ocasión, se la estaba chupando suavecito, lo que menos me interesaba era ganar el dichoso concurso, es más, en ese momento lo había olvidado.

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Mark estiró su brazo para alcanzarme y acariciarme las nalgas, había visto que todos los varones hacían cosas similares con sus chicas, no puse objeción.

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Marthis estaba en el sofá a nuestra derecha y cada que bajaba mi cabeza y abría mis ojos podía verla de reojo. Vi que PR le había levantado la falda y le metía la mano entre las nalgas abajo del calzón, cuando subía mi cabeza veía a otra pareja casi enfrente, el gringo le hacía más o menos lo mismo a su chica, así que cuando Mark me metió la mano bajo el calzón simplemente lo dejé que lo hiciera.

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Soy latina y a veces tengo ocurrencias fuera de lugar, así que al ver que todos tenían las manos entre las nalgas de sus parejas mientras se la chupaba a Mark pensé: “Chin y ahora todos van a traer las manos oliendo a cola”. Ese pensamiento me hizo reír un segundo y me volví a concentrar en lo mío.

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Me sentía algo incómoda, esa posición es ideal cuando vas en carro y se la chupas a tu pareja pero habiendo espacio no tiene caso permanecer así todo el tiempo, le saqué la mano a Mark y me hinqué entre sus piernas.

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Ahora sí me siento más cómoda y soy yo, empecé a chupársela para martirizarlo un poco, se le empecé a morder fuerte, la traía bien parada, yo la mordía y movía mi cabeza como si se la quisiera arrancar. De Mark salían los típicos ¡ah! ahogados y alargados como un sonido “schwa”, esos que salen desde el esófago muy prolongado.

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Me encontraba en mi embeleso y como entre sueños escuché algo que me aterrorizó. Alguien había propuesto la idea de un “swinging”, un “mate swapping”.

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“¡Noooooooooooooo!” Grité dentro de mí.

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“¡Noooooooooooooo!” Un intercambio de parejas no, no por favor, chupársela a otro aquí y ahora mismo no por favor, y que se la chupen a mi novio delante de mí, ¡no!
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jueves, agosto 24, 2006

Velada intensa

Dejé de chupársela a Mark y subí la mirada buscando sus ojos, seguía extasiado por mi oral, volteé a ver a los demás,

los hombres mostraban unas sonrisas pícaras y miradas malévolas mientras que las mujeres guardaban un tenso silencio.

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Mi mano izquierda seguía en la base del pene de Mark mientras mi cabeza volteaba a verlos, a una chica parecía que la idea no le alarmaba, a las demás no les entusiasmaba en nada y se notaba abiertamente.

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Marthis pasaba de la seriedad intensa a la sonrisa nerviosa, nuestras miradas se cruzaron un segundo y sin hablar nos dijimos que sentíamos lo mismo.

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A su lado se encontraba PR con el miembro bien erecto, como un relámpago pasó por mi mente chuparlo, después de todo el pene de un mulato es lo más cercano al pene de un negro, tenía mucha curiosidad de probarlo.

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Sabía que al regresar a mi país me sería casi imposible experimentar eso, puedes recorrer cientos de kilómetros antes de encontrar a un negro, mientras que en Estados Unidos caminas unos pasos y empiezas a verlos.

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La idea me asaltó y me tentó pero me grité internamente un ¡no! largísimo, me dije, hacerle oral a otro andando con Mark, ¡nunca!

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Los hombres cada vez más reaccionaban con entusiasmo a la propuesta. Me sentía entre la espada y la pared, quería terminar con todo, sentarme en el sofá y a otra cosa. Por otro lado no quería dejar a Mark a medias, no sabía que hacer. Levanté la vista y vi a Mark, al ver mi mirada angustiada me dijo que sólo si yo quería, lo cual me dio tranquilidad.

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Para darme valor de contestarle le di dos o tres chupadas más y le dije que lo que no permitiría sería que otra chica se la tocara. Risitas a mis espaldas, sabían que tipo de sangre corre por mis venas y lo entendían, la mexicana había hablado. Con una sonrisa en su rostro me hizo una seña diciendo “Come up” (ven) y me senté a su lado sin soltarle el pene ni un momento. Me dijo, tu eres mi chica y mientras no me engañes lo seguiría siendo, si no quieres, nadie me la chupara, si tu quieres se la podrás chupar a otro o no se la tienes que chupar a nadie más.

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Mientras me decía eso yo asentía con la cabeza, le dije que por nada quería que alguien más se la tocara. Me respondió, entonces nadie la va a tocar, nada es a fuerza.

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Al momento que los demás empezaron a decir que yo había dicho que no quería que nadie se la tocara a Mark pero que daba a entender que si estaba dispuesta a chupársela a otro. Mi no fue rotundo, inmediato y tajante.

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Marthis me empezó a hablar en español, me dijo “Ánda, anímate, es más, mámasela a PR”, lo peor es que PR hablaba español.

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“Si chica ven, no paja ná” me dijo PR con su acento caribeño a veces incomprensible. Marthis le pregunta a Mark para corroborar que no habría problemas entre él y yo si se la chupaba a su pareja. Mark dijo que seguiría siendo su chica y me seguiría queriendo.

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Yo insistía con mi no – no, me había levantado para acomodarme de blusa, Marthis se me acercó insistiendo en lo mismo, me tomó la mano, me jaló con fuerza para llevarme frente a PR que estaba sentado, escuché leves sonrisitas, supongo que todos los demás siendo anglos, pensaron que era una cosa entre mexicanas y no intervendrían. Quedé frente a PR, el sentado con el pene todavía erecto, no sé que tanto por ciento.

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Miré a Mark, lo veía tranquilo, le dije a Marthis “pero es tu novio” a lo cual me contestó, “no hay pedo wey de veras”. PR seguía vociferando no sé que cosas con su sucio (sucio lo digo desde el punto de vista fonético) acento caribeño comiéndose muchos sonidos sin entendérsele nada. “Nomás chúpale la cabeza y ya wey” exclamó la loca de la Marthis.

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Me urgía a que me hincara y le chupara la cabeza, me tomó de los hombros y me empujó hacia abajo. Fui doblando las rodillas hasta quedar hincada, de lo nerviosa que me encontraba en ese momento no recuerdo la vista del pene de PR desde esa perspectiva.

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Entre “Go-Go” de los gringos, el “ándale” de Marthis y las palabras ininteligibles de PR que me aturdían empecé a acercar mi boca al pene mulato que tenía ahí. Abrí la boca para chuparle la cabeza como ella me lo pedía, pero en vez de eso saqué la lengua y le lamí el “cuello”. Fue una lamida instantánea, rápida, imperceptible, me empezó a invadir un sentimiento de culpa horrible.

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Me puse de pie como disparada por un resorte y me fui a sentar con Mark, me abrazó y empecé a llorar, no mucho porque me aguanté lo más que pude pero al sentir ese abrazo y esa ternura en el abrazo mismo, más sus palabras de cariño empecé a chillar.

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En el momento que le di la lamida a PR varios empezaron a aplaudir como si hubiera obtenido algún logro, para los gringos era romper barreras psicológicas.

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Cuando Mark me apapachaba me siguieron apoyando diciendo que no me sintiera mal que Mark debería estar orgulloso de que fuera su chica, “I am!” respondió Mark instantáneamente lo cual me hizo sentir muy bien dándome más ganas de llorar, recuerdo más apapachos, palabras bonitas, besos y caricias.

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Mark metió su mano bajo mi calzón y me empezó a dedearme, esta vez sí lo dejé hacerlo delante de todos, eso reforzaría mi imagen de ser su chica, en vez de sentirme mal sentía que limpiaba “mi reciente error”. Las otras tres parejas continuaron con su “swinging”.

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Nos dejamos de besar por un momento y volteamos a verlos, nos sonreímos, no porque me causara gracia ver parejas intercambiadas, sino por estar con mi novio y tener su dedo en mi clítoris, lo demás me importaba un bledo.

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“And what about me? Are you gonna leave me unattended?” (¿y yo que, me vas a dejar sin atender?) Me dijo mirándome bajando su vista al pene. Levanté las cejas, sonreí y me hinque entre sus piernas.

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Había pasado por tantos estados mentales y sentimentales en tan poco tiempo que me encontraba en estado exaltado-excitado-alegre de mente. Modestia aparte le di la mamada de su vida, me pulí, lo fui llevando poco a poco, midiendo sus reacciones, dándole un “teasing” del que seguramente todavía se acuerda…

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Seguí con una buena dosis de garganta profunda, clavándole mis dientes en la raíz del pene para luego pasar a darle mordidas en el tallo. Se la mordí tan fuerte que me dolían los dientes y aun así se la seguí chupando, cuando estaba a punto de eyacular empecé a mover mi cabeza de arriba abajo tan rápido como pude, hasta que sentí los chorros de lava en el fondo de mi boca.

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Algo extraño pasó mientras le hacía oral. Estaba tan extasiada que no me di cuenta de los sonidos que se escuchaban a mis espaldas, eran gemidos y pujidos de mujeres.

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Para que una mujer gima o puje debe de tener la boca libre ¿no?, y supuestamente todas estábamos haciendo oral, era una competencia de eso.

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Pues no, en algún momento mientras me encontraba en mi nube con mi hombre se les ocurrió dejar de hacer oral para tener sexo completo, no recuerdo si las parejas seguían cambiadas o si regresaron cada quien, con su cada cual.

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El caso es que ellos terminaron primero, yo seguía haciéndole oral a Mark, todos se concentraron en verme como lo hacía.

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Cuando haces oral y te embelesas es frecuente que cierres los ojos. Así me pasó y no me di cuenta que tenía observadores a mi alrededor.

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Cuando terminé y Mark exclamó un ¡Ah! prolongado y natural recibí una carretada de aplausos, las chicas se acercaron a abrazarme, uno de los gringos me levantó el brazo como si fuera boxeadora y gritó: “The best cocksucker around” (la mejor mamadora de aquí). Los demás exclamaron “Yeah!” sin dejar de aplaudir.

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Marthis era de las que más ruido hacía, al voltear me dijo que se la podía mamar hasta a un burro, solté una carcajada y le dije; “Pendeja”.

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Todos nos sentamos, puse mi cabeza en el pecho de Mark que les dijo a los demás: “What did I tell you?” (¿Que les dije?)

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La velada tuvo un final feliz y comprendí que había asimilado un poco más su cultura. Aprender de otras es adquirir cultura.

viernes, agosto 25, 2006

Orgulloso me llevaría a otra reunión

Días después Marthis y yo fuimos a una fuente de sodas, a comentar lo ocurrido aquel día, ella me decía que no debería de ser tan celosa por el simple hecho de que a mi novio otras personas le vieran el miembro, recuerdo pasajes de la conversación y me da risa. También el coraje y el celo que me daba que le hubieran visto su parte a Mark. Me dijo que así era ahí, que no debería preocuparme ni molestarme tanto, le contesté que “yo ni madre”, jajaja perdón pero a esa edad cuando me ofuscaba disminuía mucho la amplitud de mi léxico.

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Me dijo que a Mark le divertía, que le gustaba mi reacción de celos, le encantaba mi sentido de posesión, de pertenencia que tenemos los latinos, mi actitud y los gestos en mi rostro.

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Le dije que qué bueno, porque conmigo no podría ser de otra manera, que conmigo “ni madre”, de nuevo perdón. Me dijo que me excedía en mi reacción, que así como él se la había sacado ese día, a mí me podrían haber visto el trasero o alguna otra parte íntima.

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Le respondí que si él quería que me vieran todo, era problema de él, no mío, pero por mi parte no me gustaba que se la vieran, que lo respetaba a mi manera, a la mexicana y era no andar enseñando mis partes a nadie más que a él, ni aceptaba la invitación a salir de nadie más, etc. esa era mi forma de respetarlo.

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Conversamos de otros temas, ella siempre con una sonrisa, con su buen carácter que me hacía ver con más ligereza las cosas. Me dijo que notaba que tenía curiosidad por probar a un negro, me hice la desentendida y cambié la conversación, me dijo que me había comportado muy bien en la reunión, que todos entienden que la cultura es distinta y saben del temperamento de las mexicanas y que les había caído muy bien a todos, incluso a las gringas, digo esto porque siempre es más difícil de caer bien entre mujeres, sin importar su raza o su cultura.

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Seguí viendo a Mark, cada vez era más cariñoso, ya no iba directamente al sexo, agarró la onda que con las mexicanas debe de haber mucho apapacho, conversación, jugueteo, caricias, bromas, etc. Desde luego que también va incluido el sexo sin penetración.

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Cada vez me era más fácil hallarle el modo y saber que le gustaba y como hacerlo venirse rápido o hacerlo sufrir (tease) un rato, el acoplarse en una pareja como sucede en todas siempre.

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Veía reflejada en su rostro la alegría cuando yo ponía cara de coraje por los celos, para él también era una experiencia nueva que le alegraba la vida. Mis celos, mis bromas y mi carácter en general le estaban poniendo condimento en su insípida y segura vida.

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No entro mucho en detalles sexuales porque fue lo mismo de ocasiones anteriores. Estaba acostumbrándose a ser más cálido y yo “más abierta”, cosas como compartir el baño para limpiarnos, orinar frente al otro. Esto me dejó de ser difícil a la cuarta vez que lo hice.

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Por cierto, me viene a la memoria algo de esos días que si vale la pena mencionar, ya que fue mi primera vez en algo.

En una ocasione en que habíamos terminado nuestra sesión sexual estábamos en el baño, a Mark le dieron ganas de orinar, me dio la espalda y me asomé por curiosidad, me hizo un gesto de bienvenida, me puse a un lado de la taza y me llamó la atención la facilidad que tienen los hombres para orinar, de pie se la sacan, orinan, terminan, la sacuden, nada de siéntate, límpiate bien etc.

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Después de esa ocasión llegamos más lejos, me dijo que se la agarrara mientras orinaba. No puedo describir la sensación que me invadió escuchar la idea, excitación, temor, deseo, curiosidad, malicia, cosas así.

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Titubeé y ante su insistencia acepté, la sensación de hacerlo, y no sólo pensarlo fue indescriptible para mí. ¡Se siente! cuando va pasando por el tallo ¡como vibra! Empecé a salivar y a tragar, miré a Mark, esbocé una sonrisa tratando de disimular por lo que estaba pasando.

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Con el tiempo y la experiencia la sensación disminuye sin desaparecer, sólo que estás más consciente de lo que vas a sentir, no es una experiencia común que puedas hacer con cada hombre con el que tienes intimidad.

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Al terminar me dijo “Shake it baby” (sacúdela). Yo había visto cómo la sacudía, con mi falta de destreza por mi novatez, torpemente se la sacudí para que él la terminara bien.

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Uno de esos días me dijo que iba a haber otra reunión y que le encantaría que fuéramos. Me dijo que se había sentido orgulloso de mi actitud en la reunión anterior y que por supuesto no pasaría nada que yo no quisiera que pasara, que nada era a fuerza.

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Le pregunté si habría algo “kinky” a lo que me contesto: “Kinky’s in one’s mind” (“lo kinky está en la mente) Una respuesta muy gringa, de difícil traducción como interpretación.

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Una vez más lograba que me quedara con la boca abierta, no sabiendo que quiso decir, ni como interpretarlo ni que me esperaría en ese dichoso “Get together”.

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Tendría razón de quedarme con la boca abierta, el día de la reunión llegaría.

sábado, agosto 26, 2006

De temas surgidos y recuerdos borrosos

Por fin me deja blogger meter un post.
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Hace unos días que hablé con "Don Q", le dije que cada vez me será más difícil escribir el blog. Cada vez los recuerdos son menos claros por ser más numerosos.
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Al principio me fue fácil porque las primeras experiencias se graban más en los recuerdos. Conforme vas teniendo más anécdotas en tu vida, se van haciendo ás confusas y borrosas.
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Me recomendó que buscara amigas y/o ex compañeras para preguntarles de manera casual respecto a alguna situación. Así lo haré. Sin comentarles respecto al blog, les preguntaré disimulando cierta indiferencia cuando la situación lo amerite.De esta manera podrán ayudarme. Como dice el dicho, dos cabezas piensan más. Si en estos casos llegan a ser tres o cuatro cabezas, mejor.
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De hecho, en esta semana aproveché la sugerencia de "Don Q" para irlas metiendo poco a poco en el tema.
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Empezamos a hablar de los viejos tiempo, ya que, con quienes hablé también están retiradasy algunas me conocen desde la adolescencia, en la época pre-profesional y eso me ayudará cuando entre de lleno en mi blog aesa etapa de mi vida, que fue llena de anécdotas.
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Pues bien, decía que esta semana empecé a hablar con ellas de los viejos tiempos y salió a discusión si los clientes contaban como hombres en tu vida o no.
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Dos de ellas decían que no, puesto que no había entrega por amor o gusto, sólo por dinero. La otra decía que sí, porque de todos modos habían caricias y en especial penetración.
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Me pareció un tema bastante discutible y no dudo que en otro encuentro que tengamos, volverá a salir a tema de conversación.
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Con respecto a "Don Q" diré mañana trataré de entrar de lleno al tema de como me llevo con sus hijas porque en este momento blogger está fallando y en cualquier momento, me da la idea de que se puede borrar todo.
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Por hoy meteré un negativo, espero que se vea, porque como anda blogger cualquier cosa podría pasar.
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Antes de despedirme, quiero responder a las personas que me han preguntado porque pasé por alto algunas de mis sesiones con Mark. La respuesta, en parte tiene que ver con lo que mencioné al principio de mi blog.
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Entre más experiencias tienes, más repetitivas se pueden volver. Si tienes diez sesiones sexuales con una persona, es muy factible que cinco o seis sean casi iguales, en especial si no permites la penetración. Aunque siempre las disfrutes, al momento de escribirlo, no pasaría de ser una repetición.
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Eso mismo puede pasar en el plano profesional. Con muchos clientes es rutina: Desnúdate, déjalo que te acaricie un rato, hazle oral (Siempre va incluído y practicamente no hay hombre que no lo pida), recuéstate en la cama, sofá o lo que haya donde estés, que te penetre en posición de misionero o quizá también, o unicamente de perrito y en algunos casos, siéntate en su pene hasta terminar.
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Rutina pura. Así que también en mi etapa de adolescencia o más aún, en la profesional, algunas anécdotas, las pasaré por alto por ser rutinarias e intrascendentes y, por lo mismo, ni siquiera tenerlas en mi memoria; no por ocultar nada ni a nadie. Como ya he dicho. En mi blog, ocultaré caras y nombres, no hechos.
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Espero que se vea el negativo, de ser posible, mañana subo el positivo y el lunes sigo con la cronología, cada vez más nebulosa y menos clara en mi memoria.
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http://photos1.blogger.com/blogger/7086/2893/200/TinaMarieSentDonQ5Neg.jpg

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domingo, agosto 27, 2006

De las hijas de Don Q

Ahora que acabo de contestar los posts de ayer, me ha venido a la mente cual es el problema de entrar a internet en fin de semana, claro, a excepción de aquellos qe no tengan en su casa y sólo se conecten desde sus trabajos.
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¿Que no se supone que internet es una ventaja y no un mal necesario, como lo es el trabajo? Hay cosas que en mi vida no he podido entender.
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Bueno, había quedado de hablar de las hijas de Don Q.
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Primero tengo que aclarar que Don Q, con su edad de 50 y tantos años, creo que son 57, tiene un apetito sexual de adolescente.
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Desde que llego a su casa, me quito la ropa, como dije la semana pasada y por lo general, me hinco, le saco el pene y se la chupo hasta terminar. Es por así decirlo, mi desayuno.
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Algo que también quiero aclarara y que probablemente mencionaré a través de mi blog en el futuro es que, desde mi punto de vista, cuando el sexo es en pareja, y Don Q y yo podemos considerarnos así, aunque yo tenga mi pareja aparte, el hombre siempre debe terminar dentro de la mujer. El semen siempre debe de ser depositado dentro de tu cuerpo, ya sea bucal, anal o vaginalmente.
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Claro que para esto, la mujer debe de cuidarse para evitar embarazos no deseados pero siempre, repito, siempre, el hombre debe terminar dentro de la mujer.
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De nuevo lo voy a decir, porque a veces hay gente que lee a la ligera y pasa por alto detalles: Esto es siempre y cuando se trate de sexo en pareja y no de sexo casual o de algún pseudoamante que alguna chica vea casualmente, o de alguien que no conozcas bien, o veas por primera vez. Para eso recomiendo ampliamente el uso del condón.
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El sexo casual sin condón es un error de lo más estúpido y hay que evitarlo a toda costa.
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Pues bien, Don Q con ese apetito sexual, se desespera un poco y se molesta internamente cuando vienen sus hijas casadas por mí y me llevan de compras o a algún restaurant.
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Nos llevamos muy bien y afortunadamente me quieren. Les gusta la idea de que yo tenga una relación con su padre. Desde luego que nadie de la familia de Don Q ni su círculo social sabe de mi pasado y Don Q se opone terminantemente a que lo sepan. Es la voluntad de Don Q.
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Me dicen algo que también Don Q me ha dicho: Que le inyecto vida, deseos de vivir y seguir adelante. Que le devolví la ilusión de vivir.
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Viudo, rico y con casi todos sus hijos casadas, a excepción de la menor que es de mi edad, ya no tenía muchos propósitos en la vida y, al parecer vine a dárselos.
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Su hija menor estudia en el extranjero y sólo viene en verano, navidad, etc... Antes de irse a estudiar, pasaba algún tiempo viviendo con su tía, hermana de su mamá o, con el mismo Don Q.
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Esta chica lo adora. Adora a su padre, así que cuando vino en verano, hace unas cuantas semanas, dividió su tiempo, entre la casa de su tía, unos días en una playa y la casa de su papá. Pero resulta, que esos días que pasó con Don Q, se atravesaron dos fines de semana en que él me pidió que lo fuera a visitar y se dio un hecho muy simpático para mí.
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Por una parte Don Q estaba feliz de que su tesoro, la niña de sus ojos, la menor de todos, estuviera unos días con él pero, por la otra, se encontraba algo desesperado porque la visita cambió radicalmente nuestros hábitos cuando me encuentro en su casa.
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Obviamente no podía andar yo desnuda por su casa todo el tiempo, ni podíamos tener relaciones durante el día. Nos limitamos al sexo pleno durante las noches.
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Durante el día, cuando la chica estaba en la sala o el comedor, con cualquier pretexto, Don Q me llevaba a la cocina, me abrazaba, me besaba y me daba alguna nalgada o apretón de nalgas.
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Cuando la hija, anunciaba que saldría por unos minutos, Don Q de antemano, me pedía que fuera al baño y me quitara el calzón. En el momento que el auto de la chica arrancaba, Don Q me empezaba a besar, me pedía que le hiciera oral con técnica para parársela rápido, me ponía de pie, me volteaba y me tocaba las puntas de los pies, así me penetraba hasta terminar.
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En una de esas ocasiones que la chica anunció que iba a salir y se tardaría más de una hora, Don Q aprovecho para llevarme a la recámara a tener sexo más "formalmente", oral en ambos sentidos, sesenta y nueve y desde luego, penetración en varias posiciones.
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De esto me acuerdo y me da mucha risa, aunque en el momento no me causó nada de gracia. Ocurrió hace no más de tres semanas, quizá dos.
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Estábamos en su recámara, ya habíamos hecho casi de todo y nos encontrábamos en la posición del misionero. Don Q se movía despacio, como cuando un hombre quiere aguantar lo más posible y súbitamente, llega su hija y toca la puerta de la recámara preguntando si nos encontrábamos ahí.
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Ya había revisado toda la casa y todos los carros de Don Q estaban en la cochera y la chica se alarmó. Buscó por toda la casa, hasta llegar a la recámara.
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Al terminar, me metí a bañar. Afortunadamente, su recámara tiene baño, aún así, es muy bochornoso salir recién bañada, después de haber estado encerrada en la recámara con su padre. Sólo una niña no comprendería lo que estuvimos haciendo.
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Durante el resto del día, la chica se comportó de lo más normal y amable conmigo, incluso fuimos de compras solas, de hecho por eso se regreso más temprano, para pedirme que la acompañara, lo hice con gusto y con pena.
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Esa noche, con el pretexto de darle las buenas noches como siempre lo hacía cuando ella estaba en casa, traté de disculparme por lo ocurrido esa tarde. No me dejó terminar. Me dijo lo contenta que estaba de que su papá hubiera encontrado una buena chica y que se veía a leguas que me amaba y que yo le gustaba mucho y que el porqué de que le gustara tanto "saltaba a la vista".
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Estas últimas palabras, me sonrojaron y en sí toda la conversación me hizo sentir muy bien. Ya llevábamos un rato conversando y Don Q desde afuera de la recámara me grito con voz amable, "Ya vente a dormir".
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Nos volteamos a ver y nos sonreímos, entonces ella me dijo: "¿Ves, que te dije?" y siguió diciéndome que su padre me necesitaba tanto físicamente como emocionalmente y que ella estaba feliz de que me hubiera conocido.
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Le di su beso de las buenas noches y salí de la recámara reconfortada. Ella sabía que me esperaba otra jornada altamente sexual con su padre antes de dormir y le alegraba la idea. Y eso a mi me tranquilizaba.
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Para terminar, no quiero despedirme sin aclarar que Don Q no me es fiel. Su necesidad sexual es tan grande que entre semana tiene amigas que lleva a su casa o las ve en otro sitio.
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Don Q me lo ha dicho claramente y sin esconder nada. Me dice que mientras no le de el sí o cuando menos viva con él, así lo hará.
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En el futuro profundizaré más sobre el tema, pero no quiería que un detalle (Para mí y quizá para cualquier mujer) tan importante, quedará sin mencionarse.
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Aquí meto el positivo de la foto de ayer. Por favor me dicen si se ve. Ya saben, todavía blogger no es algo que domine a la perfección y siempre siento que no se ve.

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lunes, agosto 28, 2006

De concurso de tetas a una gran dedeada

El día llegó, Mark pasó por mí, en días anteriores me había dicho que de nuevo sería reunión de parejas, en esos días me comía la ansiedad y la curiosidad, no sabía que pasaría o si pudiese superar mis inhibiciones, lo que más me preocupaba era el “qué” sucedería.

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Pasé esos días fantaseando respecto a lo que podría ocurrir, me veía en escenas eróticas protagonizadas por las parejas que habían asistido a la reunión anterior, salía de ese soñar despierta y me entraba angustia y resquemor, y volvía a imaginarme dentro de ese círculo “kinky” de erotismo. Salía y entraba de ese estado mental hasta que tenía que ocupar mi mente en cosas académicas que a fin de cuentas eran la razón de mi presencia en ese país.

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La reunión se llevaría a cabo en la misma casa de la ocasión anterior, no recuerdo con exactitud si ya sabía quienes asistirían. A final de cuentas estuvieron Marthis con PR y otra pareja de gringos que habían estado la primera vez. Llegué nerviosa y vacilante, todos notaron mis nervios y simularon no darle importancia, paulatinamente me fui tranquilizando, la presencia de Mark me ayudaba, todos eran amables y estaban siempre sonrientes.

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Repentinamente salió el tema los pezones de las mujeres hablamos de artistas que han enseñado el busto en películas o videos, las mujeres a los que ellos les habían visto los senos. Los otros hombres mencionaron que sus chicas ahí presentes tenían senos muy bonitos, en especial sus pezones.

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Mark dijo algo que se me quedó muy grabado, usó el termino “Cartwheels” para describir los míos. En vez de apenarme, me confundí, era un término que no conocía y que literalmente significa “ruedas de carrito”, como los de un súper. Esa expresión se me quedó grabada. Durante el tiempo que estuve en los Estados Unidos, jamás quise preguntarle a nadie ya que podría tener una acepción más fuerte que la de “ruedas de carrito”.

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Tiempo después estando con un cliente norteamericano, le pregunté qué quería decir, me dijo que era una forma “coloquial” de decirle a los antiguos dólares de plata, así le entendí, según entiendo Mark quiso decir que consideraba mis pezones muy grandes. Cuando Mark dijo eso Marthis dibujó una sonrisa en su cara, ella me los había visto y le causó gracia la analogía.

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Siguieron la conversación y con la idea de que los hombres presumieran el busto de sus chicas, hice cara de fastidio, ya no sería competencia de mamadas sino de chiches y pezones. Les dije que no tenía caso, que mejor declaráramos un empate anticipado, la que puso cara de fastidio fue Marthis, como diciendo, ya salió la mojigata.

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Después de unos segundos Mark me pidió que lo acompañara a la cocina, estando ahí me volvió a decir que si yo no quería, no habría ningún problema, que con el busto que tenía sería un error apenarme, ya que estábamos las tres parejas solas nadie más nos iba a ver, sería bueno que me animara a mostrarlo. Seguí negándome hasta nos empezamos a besar.

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Mi corazón se aceleró, mi temperatura subió, me tocaba las piernas, me levantó la falda, me acarició las nalgas por encima del calzón, volteaba por la ventana de la cocina para ver que no se acercara nadie, me volteé por completo dándole la espalda, metió la mano bajo el calzón, empezó a acariciarme en medio de las nalgas de arriba abajo y hasta arriba.

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Estaba realmente excitada, empecé a mover las nalgas en contra sentido de sus dedos, cuando él bajaba yo subía y viceversa, me volteo y volvió a besarme metiendo su mano, restregándome la vulva con mucha fricción.

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Solté unos gritos ahogados sin ser muy sonoros, no quería llamara la atención de los demás, mordí el acojinado y poderoso hombro de Mark, aguantó mi mordida sin bajar la intensidad de la dedeada, para ese momento mi vulva, estaba húmeda, estaba inundada, cuando Mark sacó sus dedos me dijo que regresáramos a la sala, le dije que tomara unas servilletas, que me limpiara él, me dijo que así estaba bien, que había quedado muy “sexy”, le respondí que así no regresaría a la sala y que me limpiaba él o me limpiaba yo. Mala idea, Mark empezó a limpiarme y conforme sentía la servilleta recorrer mi vulva sentía que escurría más desde adentro, me dejó muy limpia pero en el regreso a la sala me sentía cada vez más húmeda, no habíamos llegado con los demás y ya me sentía inundada como antes de que me limpiara.

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Estaba tan caliente que olvidé lavarle las manos a Mark como la vez anterior, no me importó que el olor de sus manos delatarán donde habían estado. No quise decirle nada, no quise que se enterara hasta que punto estaba excitada.

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El concurso de senos para mí había pasado a un segundo plano, ahora me preocupaba más el hecho que de seguir así podría perder la virginidad, y en un caso extremo participar en una orgía.

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martes, agosto 29, 2006

A pesar de todo acepte…

Al llegar a la sala vimos una escena ya familiar, dos parejas besándose y los hombres con las manos ocultas entre el busto o entrepierna de su chica.

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Era una escena que por sí misma debería alarmarme, no por cuestión moral, sino por la alta probabilidad de que termináramos teniendo sexo Mark y yo, seguía tan excitada, me sentía como ebria a pesar de no haber probado una gota de alcohol en mi vida hasta ese momento.

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Al verlos a todos pegados y emanando erotismo, sólo acerté a ver a Mark y sonreírle, me devolvió la sonrisa con su carita angelical. Atravesamos la sala para hacia en el sofá, justo antes de sentarme me dio un apretón de nalgas, escuché la risa alocada de Marthis con la risa discreta de PR, los gringos aun no se “despegaban”.

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Simulé indiferencia, como si no hubiera ocurrido, me senté, sonreí a los demás y volteé hacia Mark dedicándole otra sonrisa. Las manos de los demás ya estaban fuera y alejados de los escondrijos anatómicos de ellas, continuamos con la conversación con temas casuales.

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En ese momento volvieron a salir con el tema del busto, empezando a verter halagos a los senos de sus respectivas parejas. Mark empezó a utilizar el término “Cartwheels” para mis areolas y está vez agregó que mis pezones parecían “pacifiers” o chupones para bebé.

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El tema que me causaba temor, la excitación provocada por Mark en la cocina y las voces hablando, no me permitía poner atención al hecho de que Mark tenía una mano en mi pierna. La fue subiendo hasta llegar a la ingle, lo sentí, estaba tan excitada y confusa que no reaccionaba a la sensación agradable de su mano, con la sensación incómoda y desagradable del pudor.

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Todos nos veían, nadie decía nada, los que estaban frente de mí hasta los calzones me habrán visto. Se presentó una situación que ahora imagino absurda y ridícula, mientras Mark pellizcaba mis labios mayores con sus dedos anular y meñique, yo estaba argumentaba que había que cambiar de tema, el tema de los senos era una tontería.

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Los demás exponían sus argumentos del porqué no sería malo que las chicas nos los sacáramos para que los demás los vieran y decidieran quien los tenía mejores o más atractivos. Mark trataba de convencerme a aceptar, si yo no lo aceptaba las demás tampoco, convirtiéndome en la aguafiestas, recuerden que las otras chicas sí estaban dispuestas, mi negación podría cerrarme las puertas y la amistad de los presentes. Si nunca me interesó ser popular al precio que fuera, tampoco quería quedarme sin amigos en un mundo ajeno al mío.

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Yo había pasado una prueba muy difícil hacía pocos días antes, cuando le hice oral a Mark delante de ellos, jamás hubo reproches o miradas de burla “extraña” por parte de nadie, al contrario, había mostrado ser una chica “normal” para ellos desde su óptica.

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Si añado la insistencia de Mark, tanto verbal con un cariñoso “C’mon baby, c’mon” como digital, es decir, sus dedos en mi entre pierna, empecé a pensar en la posibilidad de ceder, aunque no me decidía…

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Hubo un silencio que me pareció de siglos. Mark me empezó a besar la mejilla y a lamer el oído, me excitó hondamente. Los hombres demás hicieron cosas similares a sus chicas, cerré los ojos y no pude ver qué hacía cada cual. Él metió más su mano bajo mi calzón, yo misma me recliné un poco en el respaldo del sofá para que mi vulva estuviera más expuesta y él tuviera más libertad de movimientos. Cuando te sientas normal, casi toda la vulva queda entre las piernas o hace presión directamente con la superficie del mueble donde estés sentada.

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Con ese movimiento Mark podía acariciarme toda la vulva, desde que empezó a tocarla había hecho a un lado el calzón, ya no me importaba el pudor, sólo me importaba mi virginidad, era algo que tenía muy profundo en mi mente y ni con toda esa excitación se me había borrado, estaba decidida a regresar virgen a mi país.

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Mark me besaba frotando con más fricción el clítoris, yo rodeé su cuello con ambos brazos, tenía su boca en la mía, los ojos cerrados, no supe si éramos el centro de atracción o si cada pareja hacia lo mismo, ya no me importaba.

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Las caricias fueron cada vez más fuertes, llegó un momento en que en cada arremetida de sus dedos yo daba saltitos o sentoncitos sobre el sofá con ligeros pujidos que salían desde el fondo de mi garganta y esófago. No supe si era la única que pujaba o si las demás estaban siendo bien “atendidas” por su pareja.

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Más me excitaba que Mark me preguntaba si me gustaba, como podía le contestaba que sí con palabras o asintiendo con la cabeza. Me dejó de besar, me pidió que aceptara entrar a la competencia mostrando mis senos, como siempre me pasa tuve un momento de lucidez, volteé y vi mi falda levantada, el calzón abultado por su mano y recapacité, probablemente tenía los labios mayores de fuera y muchos pelos de fuera, le dije con voz melosa que me sacara la mano que era concurso de “Tits” (chiches) no de “Pussies” (Panochas), soltó una carcajada y entre penumbras ellos también.

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Con la confusión que da la excitación, ya la analogué con el estado de ebriedad, mas la situación de estar frente a otros, algo me seguía siendo nuevo y no me había acostumbrado, alcancé a decir que los chicos se chuparan sus dedos.

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Marthis y PR los otros latinos rieron abiertamente, los gringos se quedaron callados, no comprendieron la picardía latina. Todos estaban expectantes a que yo diera el sí para empezar el “concurso”, sabía que era un pretexto de los hombres para vernos los senos, y por qué no decirlo, un pretexto de las mujeres para enseñarlos. A esa edad no reflexionaba que todo hombre tiene algo de voyeurista, y toda mujer algo de exhibicionista.

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Volteé a ver a Mark, bajo su pantalón se notaba un bulto prominente, la traía bien parada, estiré mi mano y la apreté lo más que pude, quería causarle dolor, no sé porqué lo hice, quizá para hacer tiempo, todos rieron. Seguí apretándola y recuerdo que le imprimía mas fuerza a mis apretones, el hacía gestos pero nunca logré que se quejara o mostrara algún tipo de dolor.

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Cuando se acabaron mis argumentos me limité a decir que si aceptaba siempre y cuando fuera la última, todos aceptaron de buena gana.

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El otro gringo dijo que las chicas quedaran topless, que no se limitaran a sacarse los senos solamente, que quedáramos desnudas de la cintura hacia arriba, ya no quise discutir.

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La primera en quedar topless fue Marthis, fue bueno para mí porque me causaría menos shock ver algo que ya conocía bastante bien. Todos aplaudían rítmicamente hasta Mark, (no me gustó, jamás se lo dije) mientras ella se quitaba la ropa y cuando quedó topless levantó los brazos moviendo el torso agitando el busto como si fuera una bailarina o algo así. Los aplausos arrecieron con los típicos “Wow!”. Ella sonreía de oreja a oreja como si tuviera algún mérito, vi a la gringa sonriente, sin nervios por ser la próxima, tenía una tranquilidad envidiable.

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Este momento recuerdo que cuando las tres quedáramos topless nos íbamos a parar junto a la otra para que los hombres como jueces nos “inspeccionaran”.

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Del busto de Marthis lo que dijeron fue lo mismo que yo había pensado desde las primeras veces que lo vi. Busto bien formado, sus pezones, sus areolas sin ser tan grandes como los míos eran bastante grandecitos, muy claros para ser ella de piel aperlada.

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Siguió la gringa con mucha soltura, era muy blanca, quizá más que yo, su busto muy bonito como pequeñas pelotas, sus pezones de color rosa pálido, era de esperarse por su color de piel, en Marthis era sorprendente.

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Hubo vítores y aplausos para la chica, para su busto y algunos piropos, ella lo tomó con calma y sonriendo. Era evidente que para ellos y en especial para ellas no era la primera vez en una situación así, estaban acostumbrados a mostrarse en grupo.

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Sólo quedaba yo y como en película todos voltearon simultánea a verme, ahora sería el centro de atracción, el blanco de las miradas. Algo a lo que después me acostumbraría, pero en ese momento quería que me tragara la tierra o huir corriendo, ninguna de esas opciones era viable.

3 Comentarios:

  • A la/s julio 24, 2007 12:04 a. m., Blogger rainman dijo...

    Hola Tina:

    Una pregunta: es algo comun en las mujeres sentir esa atracción a la mamada de penes cuando ven uno? Eso lo pregunto porque a veces lo he visto...

    Felicidades por tu blog.

     
  • A la/s enero 13, 2008 7:51 p. m., Anonymous El.Bachiller.1 dijo...

    Hola Tina-Marie, soy El.Bachiller.1,

    jaja, parezco un carajito, leyendo tu blog en cronología estricta... pero así emociona más.

    Sabes algo? todas las experiencias de mi vida, en todo sentido, siempre las he vivido mucho después de lo que el pormedio de lo gente en América Latina (digo yo) las experimenta.

    No soy especialista en la lectura y sus vericuetos, pero como ya te dije antes en algún post, se me jhace magnética tu manera de redactar y expresarte aquí.

    Nuevamente, felicitaciones, tu blog me parece un trabajo digno de revisar y leer, incluso comentar con conocidos.

    Chau!

     
  • A la/s junio 11, 2008 6:56 p. m., Blogger Diablo_Guardian dijo...

    Hola..Tina

    Te felicito por tu blog... lo encontré hace unos días y no puedo dejar de leerlo... (No se lo digas a mi jefe .. que piensa que estoy metidisimo revisando unos documentos..jajaja.. Iluso!!!)...

    Apenas voy en esta seccion y se esta poniendo mejor...

    Saludos
    DiabloGuardian

     

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