Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

lunes, 24 de marzo de 2008

“El morbo...Otra vez el morbo...”

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Como era muy común en Tontón, el trayecto hacia el depósito me iba apretando las nalgas y al salir me soltaba. Pasé por la banca y me despedí de las chicas que ahí había y me dirigí a la que se encontraba “chavito”. Pasé por su lado, no me senté con él, volteé a verlo y como no había nadie con él, le hice una seña con la mano de que me siguiera. Al haber caminado una cuadra, volteé y vi que venía atrás de mí a prudente distancia. Asentí discretamente y seguí caminando. Llegué a la esquina donde lo había dejado la vez anterior que fuimos a la casa de V.G.T.2 y esperé a que me alcanzara. Una vez que lo logró, le pedí que me esperara igual que la vez anterior. Asintió con la cabeza a la vez que sonreía amablemente. Me dirigí a llamar por teléfono al viejito y una vez que descolgó y nos saludamos me preguntó si me acompañaría mi cliente joven. Le respondí afirmativamente, su voz se aceleró y se le notó la emoción. Esta vez al terminar de hablar, no tuve que ir hasta su casa para luego regresar por chavito. Me regresé directamente a la esquina donde me estaba esperando.
Desde casi una cuadra pude ver su delgadita figura. Mientras me acercaba se me ocurrió la descabellada idea de que, por ser tan joven y, estar pensando en lo que iba a pasar, podría tener una erección involuntaria, así que conforme me acercaba más, en lugar de dirigir mi mirada a su cara, la dirigía discretamente a su entrepierna. Afortunadamente parecía que no había señales de cualquier cosa que me pudiera abochornar al caminar junto a él. Me detuve en la acera de enfrente y con una seña le pedí que cruzara la calle. Al llegar él, le dije que hiciésemos lo mismo de la otra vez. Me interrumpió para decirme que me había tardado menos que esa vez y que él quería ir a la tienda para comprarme alguna cosa. Le agradecí pero denegué su oferta. Lo que más me interesaba era agua y traía una botella casi llena en mi bolsa.
Volvimos a hacer la misma operación, el atrás de mí hasta que llegué a la casa del viejito. Él me debería de esperar unos cinco o diez minutos en la esquina para darme tiempo de arreglar todo. Cuando llegué, V.G.T.2 me recibió con el ya para entonces tradicional beso en la boca. Y como iba en plan de trabajo de lleno, se lo devolví con mucha intensidad. Sabía que por su edad no había mucho peligro, así que mi lengua jugueteó con la suya dentro de su boca un ratito. Eso lo calentaría pero no lograría la erección. Como era de esperarse, se despertó su morbo. Primero me preguntó donde venía el chico. Le respondí que estaría por llegar a la esquina donde me esperaría unos minutos. Sin más, me sacó un seno y me lo besó, luego hizo lo propio con el otro. Entonces, teniéndome abrazada me dijo, “Que te coja el muchacho ese...” Inmediatamente exclamé algún tipo de negación a lo que el viejo insistió, “Yo te pago el servicio...”. Le respondí que si “chavito” se iba con la idea de que se lo había dado gratis, podría pensar pendejada y media, incluyendo que podría hacerse mi amante, mi padrote, mi novio, o no sé qué, que sería un error del cual posiblemente me arrepentiría siempre. Se llevó la mano a la barbilla, bajó la cabeza e hizo un gesto de aceptación sin estar del todo convencido. Entonces me pidió que me hincara. Mientras lo obedecía, sonreí al saber el doble motivo por el cual me lo pedía, al momento que V.G.T.2 me decía, “que desquité lo que se va a ahorrar...” Seguí sonriendo mientras le bajaba el cierre del pantalón y le sacaba la verga. Se la empecé a chupar... Aunque esta vez se me ocurrió hacer algo que encendería más al viejillo... Se la empecé a lamer como si fuera una paleta; “Eso... Así... Déjamela bien limpia y que se quede todo el sabor en tu hociquito...” “¡¿Hociquito?!” Me dije, sin dejar de lamerla, “...Lenguaje sucio, está funcionando...” Termine de decirme.
Todo iba muy bien hasta que me dijo algo que me alarmó: Había erotizado tanto al viejo que se le ocurrió una idea fuera de lugar. Me dijo “De una vez mámasela a mi amigo, está aquí en el cuarto”. Dejé de lamérsela y miré hacia arriba buscando sus ojos. “Sí, para que traigas el sabor de las dos vergas cuando estés con el chavo aquel.”
Por nervios tragué saliva y comencé a preguntarme, “¿Qué le digo? ¿Qué le digo?”...



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Audio del texto AQUÍ


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6 Comentarios:

  • A la/s marzo 24, 2008 4:33 a. m., Blogger Baplun dijo...

    Es tremendo ese VGT2 se las trae, buscando para el y para su amigo tambien, espero que no te haya causado molestia el pedido de el y que todo se haya desarrollado de manera tranquila.

    Estoy seguro que esa tactica de mirar directamente al Chavito a su entre pierna lo motivo bastante y tanto que termino rapidamente, eres una chiquilla malvada.

    Me fascina escuchar esa voz al mismo tiempo que leo la narracion.

    Cuidate mucho mi reina preciosa, bye.

     
  • A la/s marzo 24, 2008 7:26 a. m., Blogger Javier dijo...

    Hola Tina tal parece que salió algo aventajado el viejito, se traía su as bajo la manga y claro te sorprendió porque no imaginabas que fuera a salirte con algo así.

    Espero el próximo post para ver que le dijiste.

    Saludos

     
  • A la/s marzo 24, 2008 10:36 a. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    Baplun:
    Mi mirada a su entrepierna fue bastante discreta, creo que no la notó... =)
    Me alegra que te guste la innovación del audio.
    Saluditos.


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  • A la/s marzo 24, 2008 10:37 a. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    Javier:
    Claro, la experiencia es la experiencia...
    Gracias por el interés. =)
    Saluditos.


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  • A la/s marzo 24, 2008 1:59 p. m., Blogger iris dijo...

    a con ese viejito, además, el muy ca... no deja paso son huarache..
    Espero saber tu respuesta

     
  • A la/s marzo 24, 2008 9:50 p. m., Blogger FENIX dijo...

    Regresaré para entererme de l chisme, que le dirias ?

    un saludo.

     

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