Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

lunes, 14 de julio de 2008

“A veces, era difícil concentrarse. A veces, lo hacía reír…”

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Mis dudas se disiparon cuando me tomó de la punta de la barbilla, volteó mi cara hacia arriba y me plantó otro beso. Digo que dejé atrás la incertidumbre y supe que era el momento de dejarme llevar por PonchI. Quizá más tarde lo cuestionaría.
Siguió besándome con una suavidad como de terciopelo, mientras que su mano, ya estando de frente, me acariciaba el seno desnudo, y con la otra me rodeaba los hombros para que nuestras caras chocaran suavemente.
No recuerdo, quizá en ese momento estaba tan alelada, que no reflexioné en ello pero, obviamente que era por todos esos detalles que mi amiga estaba tan, tan “interesada” en él. Al poco tiempo, me pidió que me desnudara. Con cierto asombro le pregunté si nada más yo, a lo que me respondió afirmativamente, agregando que si lo deseaba, me dejara los zapatos puestos. Lo obedecí y antes de sentarme junto a él en el sofá, me pidió que le diera en la mano mi calzón. Titubeé un poco pero recordé nuestra conversación telefónica de unos minutos atrás y, sonriendo, se lo pasé en la mano. Lo abrió y lo vio, con especial interés, como era de esperarse, en la entrepierna. Después se lo llevó a la cara y poniendo esa parte de la prenda en su nariz, aspiró fuertemente. Entonces con cierta picardía me dijo, “Sí, se nota que andas limpia… pero… no tanto…”. Le respondí, “Bueno, tu sabes, el calor… y todo el…trayecto… en taxi…”. “Y son azulitos como me habías dicho…” Me dijo. Asentí con la cabeza y el hizo lo mismo y, con un ademán me pidió que me volviera a sentar junto a él. Así lo hice. Me rodeó con un brazo, me tomó del codo y me estiró para que yo también lo abrazara. Mi brazo quedó algo tenso, a pesar de que me incliné hacia adelante para aliviar la tensión. Comenzó a acariciarme la parte baja del mismo. Desde el codo hasta casi la axila, sobándome cariñosamente el tríceps. Después bajó su mano hasta llegar a mi seno y le dio algunos apretoncitos, al igual que unos pellizquitos al pezón. Me sujetó con fuerza del codo, y colocó la yema de su dedo en mi axila, pasándola suave y juguetonamente de arriba abajo. Las ligeras cosquillas que me provocó hicieron que por instinto tratara de retraer el brazo pero, como me lo tenía bien sujeto del codo, no tuve más remedio que aguantar. Esas cosquillas hicieron que me empezara a excitar. Y todo esto mientras seguíamos escuchando su música y hablábamos de temas interesantes. Así que no quiero ni imaginarme como se pondría Ross en circunstancias similares. Cuando una inmensa mayoría de gente es vulgar y de gustos igualmente vulgares, el conocer a alguien así es rotundamente cautivador.
De ser un dedo el que acariciaba mi axila, se convirtió en toda la mano, que ahí se detenía después de apretarme suavemente el seno, sólo para regresar a la punta de mi pezón. La sensación fue tal que tuve que oprimir mi cara contra su pecho. Me producía escalofríos. Como estuvimos así muchas veces, antes y después de la que narro, no sé con seguridad si fue esa misma ocasión cuando le humedecí la camisa, a la vez que se la manché de rímel y lápiz labial. Para hacer más clara la imagen que describo, diré que sí. Ja- ja. Me apené por haberle manchado la camisa, a lo que me respondió que al contrario, que nunca la lavaría y atesoraría las manchitas que ahí había dejado yo. Como siempre todo un caballero…
Siguiendo con la historia, decía que era tal la sensación, que me hizo doblar las rodillas, recoger las piernas y enconcharme. Lo cual le facilitó el ponerme una mano en el trasero. Abandonó mi seno y mi axila y empezó a acariciarme las nalgas y a meter un dedo entre ellas.
Él seguía hablándome de cosas muy interesantes y cultivadoras mientras me hacía todo eso, hasta que alguna vez le dije: “Me interesa mucho lo que dices y me gusta también, mucho, aprender de ti pero, es muy difícil concentrarse teniendo una mano en el culo y un dedo afuerita del fundillo…” Mis palabras lo hicieron reír… A veces lo lograba…



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6 Comentarios:

  • A la/s julio 14, 2008 10:35 a. m., Blogger Otra Chilanga dijo...

    Le invitamos a darle la bienvenida al colabor@ctor más reciente y más pequeño de La Otra Chilanga.

     
  • A la/s julio 14, 2008 11:39 a. m., Blogger Baplun dijo...

    Realmente es algo excitante, lograr acariciar a una mujer, tocarla, poder deslizar las manos, los dedos por la piel tierna de la cara, de los brazos, del cuello, es algo que no tiene comparacion; el poder tocarla pierna a una mujer que se ama, que se quiere, que se desea, es indescriptible, es sin lugar a dudas una experiencia incomparable, poder besarle las mejillas poder besarle la piel, poder besarle su labios, poder besarle toda, es la gloria es como pisar el mismo eden.

    Besarte a ti, debe ser todo eso que he descrito antes pero a elevado a la 10ma potencia.

    Mi niña linda, cuidate mucho. Bye.

     
  • A la/s julio 14, 2008 12:04 p. m., Blogger Ocelotl dijo...

    Buen relato. Hace cómo un año (poco menos) que no visitaba tu blog. Siempre atractivas narraciones las tuyas. Saludos y abrazos.

     
  • A la/s julio 14, 2008 3:50 p. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    Otra Chilanga:
    Gracias por pasar por aquí de nuevo y por la invitación. =)
    Saludos.



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  • A la/s julio 14, 2008 3:51 p. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    Baplun:
    Ouedo decir que tus comentarios ya son parte importante de este blog. =)
    Saluditos.


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  • A la/s julio 14, 2008 3:52 p. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    Ocelotl:
    Me alegra que lo hayas hecho de nuevo y espero que ahora sí sea con frecuencia. =)
    Saludos.



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