Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

viernes, 22 de agosto de 2008

“Se puede llegar a perder la noción del tiempo…”

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Teniendo mis pezones succionados por dos bocas distintas y con dos manos en mi área vulvario-anal, me era muy difícil pensar. Sin embargo, ahora pienso que en ese momento yo creía lo que procedía era, o que me colocara para recibir la penetración de uno de ellos, o bajar mi cabeza para hacerle oral al primero que me lo pidiera. Entre bocas y dedos, ya me tenían loca. No recuerdo haber intentado mirar a las parejas que tenía enfrente, las cuales, si mal no recuerdo, deberían de haber sido PonchI con Perla y Chuype con Ross. Yo tenía los ojos cerrados, sintiendo hasta lo más profundo de mi cerebro, cada chupada y cada caricia. Si acaso los abría, lo único que alcanzaba a ver era el techo.
Por fin se detuvieron, escuché que alguien dijo algo, aunque no pude distinguir lo que haya sido debido a mis propios gemidos. De hecho, no recuerdo ni haber escuchado los gemidos de las demás. Los míos me aturdían al oído. Los hombres se pusieron de pie para luego darme la mano y ayudarme a hacer lo mismo. Solamente estuve “libre” un segundo. Alcancé a ver de reojo a las otras dos parejas caminando, dirigiéndose a alguna parte. Recuerdo que a Ross la llevaban abrazada y le apretaban una nalga, probablemente por Chuype.
A mí no me permitieron caminar tan fácil. Me habían tocado los dos más “mañosos”. Me hicieron sándwich. GusG adelante y ÁngelU, atrás de mí. Metieron sus dedos en mi entrepierna, recorrieron toda mi vulva y mi cola, no sólo mi ano. En la parte más baja, cerca del orificio vaginal, recuerdo sentir que sus dedos se encontraron, toparon. Después de varios momentos en que me hicieron pujar y gemir a más no poder, se colocaron a ambos lados, me abrazaron, y empezaron a caminar conmigo, tomando el mismo camino que habían tomado los demás. No dimos ni dos pasos cuando sentí una mano de cada uno en mis nalgas.
Nuestro destino era una de las recámaras en la casa. Todavía nos encontrábamos a unos cuantos metros afuera del umbral, cuando empezamos a escuchar grititos en broma dirigidos hacia nosotros. La voz que más sobresalía era la de Ross: “¡Eeeehh! ¡Cabrones se la están cogiendo! ¡Todavía no se la cojan!”. “¡Van a dejar el pasillo apestando a pescado!” Frases así, producto de la mente de Ross y sus ocurrencias. Moviendo a todos lo que estaban junto a ella a la risa franca. Por mi parte, tuve que reprimir mi risa, ya que, yo era “la victima” de esa broma. Recaía en mí y no hubiese estado bien que me riera como los demás. No pasé de una sonrisa leve.
Cuando llegamos a la recámara y, una vez que se había disipado el impacto de la broma, me di cuenta que hasta cierto punto tenían razón en “apresurarnos”, puesto que ya hasta los hombres se encontraban desnudos, mientras que los varones que me habían acompañado desde la sala continuaban vestidos. Pasó más tiempo del que creía.
En ese instante, todo mundo dejó de besar, dedear y acariciar a todo mundo. GusG y ÁngelU empezaron a quitarse la ropa y los demás estaban como inmóviles, como si los estuvieran esperando. Esa inacción se rompió cuando Chuype tomó de la cintura a Ross y la comenzó a besar. Inmediatamente, él bajó una mano y claramente vi como empezó a dedear la panocha de mi amiga, la cual, al sentir los dedos del varón en sus genitales, proyectó una sonrisa que se me grabó mucho. Como yo la veía de medio perfil, recuerdo esa sonrisa con la boca bastante abierta, enseñando no sólo los dientes frontales sino las muelas laterales. Se me grabó. Esa sonrisa franca, ingenua e invitante para hacerle todo lo que se les ocurriera, y mucho más. La parte más baja de su triángulo púbico ya se veía muy húmeda, como si le hubieran embarrado alguna especie de baba ahí. Señal de que el dedeo que Chuype le había proporcionando en la sala había resultado bastante efectivo.
Al sentirme libre, puesto que mis dos amigos se estaban desnudando y los otros dos estaban ocupados con Perla y Ross, se me ocurrió hacer algo que quizá los pudo sorprender un poquito pero que es muy de mí, muy mío, muy “yo”…




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