Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

jueves, 16 de octubre de 2008

“Yo a que no, ella a que si…”

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Como ya era costumbre entre nosotras, cuando íbamos a una disco, al salir, en vez de regresarnos a nuestras respectivas casas, pedíamos permiso y nos quedábamos en el domicilio de una de nosotras. Por la comodidad, amplitud, incluso suntuosidad, etc., casi siempre escogíamos quedarnos con OA. Así lo hicimos en esa ocasión…
Sin embargo, si mal no recuerdo, la ocasión que voy a narrar ocurrió una o dos semanas después, es decir, Ross ya había amagado con contarles nuestro secreto cuando menos un par de veces, si no es que más.
Estábamos muy a gusto, en la enorme recámara de OA, cada quien había tomado turnos para bañarse y nos habíamos puesto nuestras piyamas. OA, bajó al primer piso y se trajo una botella de whiskey del papá, junto con hielo y algunas botellas de agua mineral. Así que seguimos bebiendo tranquilamente, en la seguridad de su casa. Bromeábamos y comentábamos respecto a las anécdotas acontecidas minutos atrás. Hasta que alguien, no recuerdo quien de ellas, de La Rusa u OA, mencionó algo relacionado con la pornografía y de que las mujeres que aparecen ahí, de algún modo son unas privilegiadas por poder experimentar lo que la gran mayoría de mujeres en el mundo ni siquiera sueñan. Se mencionaron actos como tríos, “Gang Bangs”, como le llaman a las piras los que sólo tienen a acceso a ellas por medio de este tipo de videos y, otras cosas. Y no sólo eso, sino que demostraron mucho interés y curiosidad por saber que se sentiría hacer todo eso.
Ross volteó ligeramente, casi de manera imperceptible, me miró sonriendo de manera muy pícara como diciendo que ya era el momento de decirles. De no haber estado mi loca amiga, yo me hubiera salido por la tangente arguyendo que esas cosas sólo pasan en esos videos y que la gente “común” como nosotras nos deberíamos de conformar con sólo verlas. Así que, al estar ella ahí con esa sonrisa pícara, me quedé congelada. No quise decir lo anterior previendo que Ross de una buena vez por todas se desatara contándoles todo y yo quedara como mentirosa. Lo que sí hice fue “pelarle” mucho lo ojos a ella como suplicándole que no dijera nada.
Sin embargo, la conversación siguió con el mismo tema y el whiskey continuó desapareciendo dentro de nuestros organismos. El nivel de la botella descendía con cada ronda. Cada minuto que pasaba, para mí era de tensión, Ross podría “destellar” en cualquier momento y yo no tenía idea de las consecuencias de que nuestras buenas amigas se enteraran de esa verdad.
En un momento dado, las dos chicas fueron abajo, quizá por más hielo, entonces, convencí a Ross a acercarnos a los ventanales de la habitación, con el pretexto de ver la lluvia y en especial apreciar la hermosísima vista de su balcón y de ese jardín de ensueño que tiene en su casa OA.
Ya que estábamos totalmente solas, le externé mis argumentos, le dije del peligro de meterles la curiosidad y de corromperlas; chicas ricas con una vida sexual relativamente sosa y sin demasiadas “emociones” (Quizá OA era una excepción relativa al haber tenido una relación romántica con un hombre maduro, como ya lo relaté en su momento). “¡Por eso mismo!” Exclamó Ross, “¿No crees que tienen derecho a decidir por ellas mismas? ¿No crees que tienen derecho a experimentar lo mismo que nosotras?” Le insistí que eran algo ingenuas y que para este negocio hay que estar muy despierta; que ellas jamás habían sabido lo que es luchar por ganarse un peso. Ross me contestó que quizá cuando menos podrían escoger que las presentáramos con nuestros amigos. Negué con la cabeza a la vez que la bajaba, sabiendo que mi batalla dialéctica estaba más que perdida ante la determinación de mi loca amiga de decirles. Inmediatamente pensé, genuinamente lo digo, que les podría echar a perder la vida. Algo así como cuando a una persona muy joven e inmadura le ofrecen algún tipo de droga por primera vez… (Todavía es muy pronto dentro de la cronología pero puedo decir que afortunadamente no fue así.)
Regresamos a tomar nuestros lugares, sentadas en las camas a esperar que regresaran nuestras ingenuas amigas…




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4 Comentarios:

  • A la/s octubre 16, 2008 11:45 p. m., Blogger Baplun dijo...

    Estoy de acuerdo contigo, no veo la necesidad de que haberle trastornado la vida a esas chicas, ¿cual era la urgencia de Ross de hacerle saber a ellas de sus actividades?

    Mi niña veo que en muchos momentos te convertiste en la conciencia de Ross, sin ti ella se habria metido en varios problemas o tal vez, no problemas sino, en situaciones dificiles e indeseables.

    Mi niña linda, cuidate mucho. bye.

     
  • A la/s octubre 17, 2008 6:39 a. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    Baplun:
    Sí, sin embargo a Ross se le metio eso en la cabeza... =(

    Saluditos.


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  • A la/s octubre 17, 2008 7:00 p. m., Blogger El Lic Rivera dijo...

    Más que provocarle problemas a las amigas, pienso que decirles pudo provocarle problemas a ustedes mismas, pues quien sabe cómo reaccionarían ellas y qué harían después de saber.

    Si una amiga me confesara que se dedica al sexy servicio me dejaría traumado un rato, pero luego querría saber todo sobre su oficio. :)

     
  • A la/s octubre 18, 2008 5:32 a. m., Blogger Tina Marie dijo...

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    El Lic Rivera:
    No podría estar más de acuerdo contigo. También era un sentimiento que cruzaba por mi mente y hasta el momento no lo he sabido plasmar en el texto.
    Saludos. =)


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