Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

lunes, 28 de abril de 2008

“Entremes ligeramente condimentado...”

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Ross y PonchI se quitaron de en medio. Dejaron de besarse para asirnos con más fuerza de las nalgas a Perla y a mí, y luego nos empujaron para que nuestros vientres se unieran. Perla y yo entendimos el mensaje, y comenzamos a besarnos en la boca, mientras nuestros amigos nos apretaban con más fuerza las nalgas.
Este mini “Lesbian Show” fue más bien efímero. Ross ya tenía algo más en mente. Así que, mientras estábamos besándonos, nos separó tomándonos de la cintura, dejo algo respecto a que era hora de que PonchI comiera o cenara y nos llevó a la orilla de la cama. Nos dirigió cómo poner nuestras rodillas en el borde y sonriente le dijo en voz alta y festiva a su hombre que, era la hora de “su banquete”. Entonces nos pidió que nos pusiéramos de a perrito, pegando los codos a la cama y metiendo la barbilla en el medio, para luego salir con una de sus tremendas picardías: “Espero que anden bien ‘condimentadas’, como le gusta a mi viejo”. Yo esperaba escuchar alguna risita, en especial la de Perla, pero no pasó nada. Será que la posición te dificulta el reír. Lo siguiente lo tendré que adivinar: PonchI se acercó a nosotras, y Ross, señalándome a mí le dijo: “A esta al último, esta siempre es la más condimentada. Déjala hasta al último”. Supongo que se refirió a mí porque tengo la idea de haber sentido un ligero rozón de su dedo, o más bien de su uña, en la parte arribita de las nalgas, justo debajo de la cintura. Luego Ross agregó, “Cómetelas todas papi, para eso te las traje, déjanos bien limpiecitas. El banquete está servido”.
Creo que ese tipo de cosas que tenía ella, hacía que PonchI y muchos hombres se le enamoraran. Su hombre podría tener a otras mujeres pero al final se quedaría con ella por su mente y buen corazón. Además de bonita físicamente, tenía ese plus que me ha sido tan difícil de definir con palabras a lo largo de mi cronología.
Como permanecí en cuatro, con mi trasero casi apuntando al techo, tal como estábamos todas, y no fui la primera que PonchI “se comió”, es decir, la primera a la que le hizo oral, me relajé y cerré los ojos. A los pocos segundos, comencé a escuchar algunos ligeros gemidos. Se trataba de Perla, a quien PonchI se la estaba mamando desde atrás. Ni siquiera hice el intento por abrir los ojos, era fácil imaginarse la escena: Los tres culos dispuestos para el hombre y comenzó con el que se encontraba a su derecha, por cierto, el más moreno de los tres.
Después me enteré que mientras nos lamía a las tres, nos tomó fotos empinadas de esa manera, acercamientos individuales incluidos. En un momento dado, Ross le dijo, “Para la otra, te traes un aparato de laparoscopía”. Escuché la risa tímida de Perla y la más franca de ella misma. En el momento no entendí el sentido de la frase.
Perla dejó de gemir, síntoma de que PonchI había terminado con ella, y al instante, los gemidos y pujidos de Ross los sustituyeron. Recuerdo que hubo un diálogo muy erótico entre ellos, quizá rayando en lo escatológico, desafortunadamente no recuerdo ni una sola frase concisa. Lo que sí recuerdo es que Ross era incapaz de generar envidia en su ser. Y con respecto a mí, siempre hablaba bien. Para ella decir que yo era la más condimentada, incluso la más apestosa, era hablar bien de mí, estaba diciendo cosas buenas de mí como mujer sexual, o de mi sexualidad. Así que, antes de que PonchI terminara con ella, algo alcanzó a decir que seguía para él, “el platillo fuerte”, o algo por el estilo.




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2 Comentarios:

  • A la/s abril 28, 2008 12:53 p. m., Blogger Mandarina Acida dijo...

    Como siempre tu cronologia va maravillosa!!! interesantisima!! y pues te felicito veo muy mejorado tu blog! saludos.

     
  • A la/s abril 28, 2008 9:35 p. m., Blogger Baplun dijo...

    Corroboro totalmente lo dicho por Ross, tu eras el Plato Fuerte, la entrada habia sido Perla y ella, ahora le tocaba a el terminar y con lo mejor sobre todo.

    Trato de imaginarme ese tremendo espectaculo, Ross, Perla y Tu, uao, digno de ser el deseo final de cualquier condenado a muerte, solo con verlas asi, se que seria bastante por demas de ser demasiado y sufiente.

    Nunca he envidiado a nadie y mucho menos a un hombre en estos asuntos pero vale la pena decirlo, cuanto me hubiera gustado ser PunchI es ese momento.

    Mi niña cuidate mucho, bye.

    P.D.: ojala y pudieras publicar esa foto que les tomo PunchI a ustedes, seria grandioso.

     

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