Tina Marie

Diario íntimo de una mujer joven ex prostituta

viernes, 23 de noviembre de 2007

"Para mi seguia siendo negocio-negocio..."

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Mi amiga continuó un tiempo más con su moción de adelante hacia atrás. Si mal no recuerdo, me provocó dos orgasmos de esa manera. Fue algo indescriptible por ser diferente, muy diferente al orgasmo que te provocan con la boca, o con los dedos o, incluso con el pene mismo. El orgasmo que te provoca otra vulva, los labios de otra mujer y sus pelitos entrando en tus propios labios es incomparable. Los gritos que me arrancó cada 0rgasmo excitaron aún más a Don Sienes, al grado que detuvo a Ross, mientras yo estaba casi desfallecida y le dijo que quería que le mamáramos la verga.
Mi amiga me soltó de las piernas, las cuales cayeron como si se trataran de una muñeca de trapo. Deseaba que Ross siguiera con el trabajo sola por unos minutos para poder recuperar fuerza, sin embargo, ella me jaló de una mano y me dijo con voz algo desesperada que me levantara. Después de algunos intentos, pudo lograr que me incorporara, quedé sentada a la orilla de la cama. Para ese momento, el hombre ya estaba acostado boca arriba y su pene, según recuerdo, ya estaba erecto o semi erecto.
La multimencionada y alocada chica le colocó el condón mientras yo seguía sentada con mi mente en una especie de limbo, entonces me tomó de abajo del brazo con su pulgar en mi bíceps, me jaló, me dijo “ven”, con voz de mando, como cuando un jefe espera que realices un trabajo pendiente que te corresponde y del cual no puedes escapar y ni siquiera debes intentarlo, y me jaló hasta que mi cabeza quedó al lado de la verga del hombre. Resultó que le había puesto el condón únicamente en la punta del miembro quedando todo el tallo libre para que se lo pudiésemos lamer.
Así ocurrió. Me sentía laxa, débil y sin muchas ganas, aún así no pude quedarme atrás y al ver que mi amiga se lo lamía con tanta fruición, comencé a darle unas débiles lengüeteadas por mi lado. Desde que Ross comenzó, el pene se paró con mucha dureza. Pude verle la vena (O lo que sea) de la parte de abajo del pene, pulsando, gruesa, imponente. Mi amiga logró que llegara a ese estado con un par de lamidas. Así que a pesar de mi poca predisposición, al sentir la dureza y calor (Casi quemaba mi lengua) de aquel palo de carne tiesa, mi naturaleza hizo que lo aceptara e, incluso lo deseara y comencé a salivar. Como dije empecé a lamérsela y de hecho, sentí varias veces la punta de la lengua de Ross toqueteando la mía pero en unos instantes me nació darle besitos y chupaditas poquito arriba de la base. Como parte del show, eventualmente dejábamos de chupársela para darnos un beso en la boca. Hubiese preferido seguir mamando la verga por ser lo que me naturaleza me pedía pero comprendía que Don Sienes estaba pagando no solamente por sexo sino por un show de dos mujeres.
Luego me avivé y me prendí de la punta del miembro y comencé a mamárselo. De esa manera, ya no besaría a Ross y además, le dejaba a ella el trabajo final antes de de la penetración, tal y como fuera a suceder. Le bajé el condón hasta la base de la verga y seguí chupando. Mi estrategia surtió efecto cuando después de unos instantes, Ross me quitó con urgencia pidiéndome que le diera la oportunidad a ella de mamarle la verga a Don Sienes. Para ella sí era una verdadera mezcla de placer-negocio…


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